Reportaje

‘Plantas de ida y de vuelta’: Historia a través de la botánica

La Academia Malagueña de Ciencias y la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga se unen para llevar a cabo la exposición Plantas de ida y de vuelta, coordinada por el biólogo Ernesto Fernández Sanmartín.

Texto: Ashley Jáñez/ Fotos: María Jiménez

Ernesto Fernández Sanmartín, coordinador de la exposición, junto a parte de la muestra.

Todo aquello que nos rodea cuenta, de un modo u otro, la historia del lugar donde vivimos. La Academia Malagueña de Ciencias ha querido difundir parte de esta historia, concretamente la relacionada con el intercambio de bienes entre Europa y América, a través de la botánica y lo ha hecho con la exposición Plantas de ida y de vuelta, coordinada por el biólogo Ernesto Fernández Sanmartín y desarrollada en colaboración con la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, en la que se pretende mostrar el traslado y aclimatación de las plantas entre el Nuevo y el Viejo Mundo entre finales del siglo XV y principios del XVI.

Plantas como la vid, el olivo o el naranjo inician el recorrido de la sala Plantas de Ida, uno de los dos espacios que constituyen la exposición y que sirve para mostrar aquellas plantas que los españoles llevaron en su día a América. De estas, el coordinador de la exposición destaca el trigo y el arroz entre las de mayor producción mundial.

Entre las plantas que decidieron llevar los colonizadores encontramos principalmente aquellas que se pueden considerar «útiles», pero también llevaron una gran cantidad de plantas ornamentales, como las rosas, los claveles o los jazmines. Entre las plantas de ida encontramos legumbres y hortalizas como el guisante, el garbanzo, la lechuga o el pepino; árboles frutales como naranjos, limoneros o granados; y plantas aromáticas y medicinales como la menta, el orégano, la manzanilla o el anís. Además de ello, también se llevaron fibras como el lino o el cáñamo: «Aunque allí había fibras como la de la pita, que se obtiene de la hoja de la pita, el cáñamo también se llevó y se cultivó allí, porque es una fibra mejor para hacer las cuerdas de los barcos y, sobre todo, las velas», explica Fernández.

La exposición Plantas de ida y de vuelta cuenta con una muestra muy variada de plantas que han sido debidamente cultivadas y cuidadas para exponerlas en estas salas junto a productos secos como las legumbres, que se conservan mejor en la exposición, sin necesidad de cuidados específicos. Junto a esta muestra se puede disfrutar y aprender a través de una serie de paneles explicativos que repasan parte de la historia relacionada con las plantas expuestas y otros datos de interés.

Entre las plantas de vuelta encontramos algunas tan consumidas en la actualidad como la patata, el tomate o el pimiento, que constituyen algunos de los ingredientes básicos de la cocina mediterránea. Entre las aportaciones del Nuevo Mundo se encuentran el maíz y la patata como dos de los alimentos con mayor producción, pero también legumbres como las judías o frutos secos como el cacahuete.

Si los colonizadores llevaron al Nuevo Mundo fibras como el lino o el cáñamo, lo que se trajeron de allí fueron productos como el caucho o el algodón, una de las fibras fundamentales en nuestro día a día. Además trajeron plantas ornamentales como la jacaranda, la petunia o el lirio de los incas.

El aguacate o el cacao también fueron aportaciones del Nuevo Mundo al Viejo. En el caso del cacao, esta era una bebida amarga que a Colón le pareció algo «imbebible», según explica el coordinador de la exposición. El cacao consiguió un éxito sin precedentes al añadirle azúcar —cultivo llevado por los españoles a América—. A partir de entonces se convirtió en una bebida energética y estimulante que tuvo un gran éxito entre la sociedad de la época. Además de las plantas comestibles, también vinieron de América plantas medicinales como el tabaco, la coca o la hierba mate, entre otras.

Aunque la botánica es la clara protagonista de esta exposición, también hay un espacio dedicado a los animales, ya que se estima que el impacto que tuvo la llegada de estos a las poblaciones americanas tuvo que ser muy grande, puesto que no contaban con productores de leche o huevos. Algunos de los animales que llevó Colón fueron burros, ovejas, cabras, vacas, gallinas y cerdos, entre muchos otros, mientras que los animales «de vuelta», es decir, los que llegaron del Nuevo Mundo al Viejo, son muy escasos: poco más que el pavo y la cobaya.

Con el objeto principal de la divulgación científica, la Academia Malagueña de Ciencias ha decidido apostar por esta exposición, que fue visitada por colegios, institutos e incluso grupos de la Universidad de Málaga. «He sido profesor durante muchos años y enseñar es algo que me parece fundamental», recalca el coordinador de la exposición, que cuenta que existe un gran desconocimiento sobre las relaciones entre España y América: «Mucha gente aún se sorprende de que la patata sea americana. Hay mucho desconocimiento de estas globalizaciones», apunta.

Tal y como explica Ernesto Fernández Sanmartín, esta exposición es intemporal y dentro de unos años seguirá teniendo interés. Academias e institutos que lo soliciten podrán contar con esta muestra para llevarla a sus centros, ya que uno de los principales objetivos de la misma es llegar a alumnos de secundaria y bachillerato y ser prestada al mayor número de centros escolares posible.

La exposición pudo disfrutarse desde el 29 de marzo al 28 de abril de 2017 en la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga.