Reportaje

‘Aprendiendo a compartir’ con Acoes

Texto: Tomás Yovani López Amaya

Honduras es uno de los países más pobres de América, solo superado por Haití. Actualmente, el 67 % de la población vive en una situación de pobreza (el 43,35 % en pobreza extrema y un 23,65 % en pobreza relativa), según datos tomados del Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH). Este panorama se evidencia en las periferias de las principales ciudades del país, donde la población no tiene acceso a servicios tan básicos como agua potable, energía o alcantarillado, las calles son de tierra y no hay centros sanitarios ni escuelas públicas.

Frente a una situación tan problemática para los sectores más desfavorecidos, se constituye en Tegucigalpa (Honduras) Acoes (Asociación Colaboración y Esfuerzo), una organización no gubernamental sin ánimo de lucro. Acoes desarrolla diversos proyectos educativos con los que fomenta la solidaridad y colabora al desarrollo integral del ser humano en estos segmentos de población más necesitados. En un principio, Acoes comenzó a trabajar de manera informal, hasta el año 1996, que se constituye legalmente como ONGD, cuya representación queda a cargo del padre Patricio Larrosa, natural de Huéneja (Granada).

Centro educativo Virgen del Pino. (Fotografía de ACOES)

La situación general ha llevado a muchas fundaciones y organizaciones a establecerse en Honduras con el propósito de erradicar la pobreza. Estas organizaciones han sido fundadas por artistas, empresarios y empresarias, religiosas y sacerdotes misioneros, etcétera, pero en su mayoría personas extranjeras. Este es también el caso de Acoes, pues su fundador —el sacerdote misionero Patricio Larrosa— no es de origen hondureño, sino español. Este dato nos muestra que en el mundo existe gente dispuesta a renunciar a sus comodidades para ayudar a los demás.

Muchas ONG ayudan a numerosas personas a sobrevivir. Acoes, por su parte, es una organización que no solo asiste ante una situación de pobreza, sino que busca ayudar a salir de ella. Por este motivo, una pieza clave para Acoes es fomentar el estudio.

Según el padre Patricio Larrosa (fundador de Acoes), los estudios son el mejor camino para salir de la pobreza. Numerosos jóvenes y adultos han vivido mucho tiempo alejados de las oportunidades en un país donde estudiar no es un derecho, sino un privilegio en manos de quienes disponen de los medios tanto económicos como sociales. Los jóvenes y adultos a los que Acoes apoya en sus estudios son, ante todo, aquellos que han sido previamente excluidos del sistema educativo nacional. Entre los muchos jóvenes que esta organización ha ayudado, también hay niños, madres solteras y ancianos, que también se benefician del proyecto. Honduras es un país predominantemente joven y la educación de la infancia, como es sabido, marca el inicio de la buena práctica de una sociedad.

Centro ubicado en zona rural. (Fotografía de ACOES)

Proyectos educativos

El 85 % de los proyectos gestionados por Acoes son educativos y sus beneficiarios tienen edades comprendidas entre los cinco y los treinta años.

A continuación se presentará una breve descripción de los proyectos gestionados por Acoes:

Centros infantiles

El proyecto de centros infantiles surge como respuesta a las necesidades de algunos padres de familia que no pueden cubrir los gastos escolares exigidos por el sistema educativo público. La situación de pobreza se agravó con la catástrofe que supuso el huracán Mitch. Este arrasó América Central entre el 22 de octubre y el 5 de noviembre de 1998. Fue el segundo huracán más mortífero del Atlántico: cerca de 11.000 personas muertas y alrededor de 8.000 desaparecidas; y decenas de millares de casas resultaron dañadas o destruidas. No hay datos precisos sobre las pérdidas materiales, pero el impacto económico y cultural fue tremendo y en Honduras propició que la dependencia de la asistencia social aumentara. Sin embargo, el gobierno, lejos de aumentar el presupuesto nacional, lo reduce, respondiendo a las exigencias y las políticas monetarias de los organismos internacionales financiadores.

Como respuesta a esta situación, el proyecto de centros infantiles está enfocado a niños y niñas en edad preescolar. Se les brinda además alimentación y asistencia médica —odontológica, psicológica y visual—, según la capacidad del proyecto y la proyección social de los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, de diferentes universidades de España y el voluntariado nacional. La educación es completamente gratuita y además se les ofrece refuerzo escolar y se fortalecen sus conocimientos de forma integral.

En el 2018 colaboraron 99 estudiantes universitarios y de colegios pertenecientes al mismo proyecto y se atendió a 1.343 beneficiarios directos y a 7.058 indirectos.

Escuelas

Escuelas de ACOES en Tegucigalpa. (Fotografía de ACOES)

La baja escolarización afecta a la mayoría de la población de la periferia de la capital hondureña (Tegucigalpa y Comayagüela). Ante esta situación, en el 2000 se fundó la escuela Santa Clara de Asís. Esta se encuentra ubicada en una de las zonas con un mayor índice de marginalidad del país y de Centroamérica en general. Actualmente cuenta con tres anexos: Santa Teresa de Jesús, Virgen de Suyapa y Santa María. Estas colonias no existían antes de 1998, año en el que el huracán Mitch arrasó la zona. Por este motivo, el padre Patricio Larrosa impulsó este nuevo proyecto educativo en la zona. Desde sus inicios hasta la actualidad, se brinda una ayuda total: alimentación, vestimenta y material didáctico. Acoes se caracteriza, entre otros aspectos, por atender también el aspecto espiritual y las escuelas no son una excepción. Todas las mañanas, los niños y los maestros se reúnen para orar y esto les motiva en el inicio de sus labores.

En esta zona de la capital es muy evidente el deseo de superación de sus habitantes y ello motiva la presencia y compromiso de Acoes con al deseo, como demuestran los datos: más de 4.000 beneficiarios directos y aproximadamente 20.000 indirectos.

El acceso a las escuelas es complicado, ya que es un lugar de Tegucigalpa muy periférico. Sin embargo, Acoes se caracteriza precisamente por llegar adonde el gobierno no quiere ir, donde da miedo acudir. Por esta razón, muchos habitantes de estas zonas están perdiendo la fe. Sin embargo, cuando comprueban que muchas personas se preocupan por ellos, nace la esperanza y surgen las ganas de retomar los estudios. Si notan que significan mucho para los demás, se sienten incluidos en un grupo y eso permite que su mente se libere y deseen estudiar y superarse personalmente.

Actualmente, estas escuelas cuentan con 4.500 alumnos de primaria y en los últimos años ha aumentado el porcentaje de los que permanecen hasta finalizar el bachillerato.

El único personal contratado es el profesorado de las escuelas, porque la política que sigue Acoes es formar jóvenes que luego serán gestores del proyecto y colaborarán impartiendo clases en los centros infantiles y en las mismas escuelas en las que han estudiado.

Becas San Miguel

Becas San Miguel tiene como objetivo brindar apoyo escolar a niños y jóvenes con escasos recursos económicos de colonias marginales de Tegucigalpa y las comunidades rurales de once departamentos del país. Estas becas se conceden a lo largo de todo el proceso educativo: desde preescolar hasta la universidad. Los beneficiarios reciben anualmente mochila, material escolar, uniforme, zapatos, la cuota de graduación y un complemento para el uniforme de educación física.

Un niño solo puede asistir a la escuela o el colegio si acude con su uniforme, está al tanto de las aportaciones económicas para el centro educativo y porta el material correspondiente al grado que está cursando. De lo contrario, no puede formar parte del sistema educativo nacional. Muchos niños y jóvenes son excluidos de los centros educativos públicos debido a que no pueden pagarse su material ni hacer frente a los gastos que genera acudir al aula. De modo que se ven obligados a trabajar para ayudar económicamente a sus familias. Otros tienen que emigrar a la capital o a países como Estados Unidos y Canadá, pues no encuentran ninguna otra salida económica.

Patios de recreo. (Fotografía de ACOES)

Para finales del 2018 e inicios del 2019, se contabilizaron 4.145 beneficiarios directos y 18.725 indirectos, que gestionaron 41 colaboradores (entre jóvenes y padres de familia).

El proyecto también ayuda a niños con necesidades especiales, a los que en determinados casos se les facilita la medicación que requieren, el alquiler de la vivienda, los servicios públicos y la alimentación. Esto se financia mediante apadrinamientos desde España, Francia y Estados Unidos. Si un joven deja de percibir la ayuda de su padrino, sigue recibiendo el mismo apoyo, pues los fondos recibidos se comparten entre todos.

Esta beca acompaña al niño desde su educación primaria hasta que finaliza los estudios superiores, pues el objetivo es que pueda integrarse en el sistema educativo nacional.

Comedor. (Fotografía de ACOES)

Becas San Miguel tiene presencia en los departamentos Francisco Morazán, Copán, Lempira, La Paz, Olancho, Intibucá, Valle, El Paraíso, Comayagua, Choluteca y Gracias a Dios. Los niños becados mantienen una constante comunicación con sus becarios a través de cartas. En ellas hablan de sus estudios, comentan qué quieren ser cuando crezcan y dibujan aquello que les gusta. Los mismos jóvenes de Acoes se encargan de recoger estas cartas, sin importarles las dificultades de acceso, porque entienden la importancia de informar a quienes apoyan económicamente el proyecto.

Maestro en Casa (programa de educación a distancia)

En el seguimiento de niños y jóvenes se encuadra el proyecto Maestro en Casa. A través del Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER) y de la mano de la Secretaria de Educación, este programa atiende a cerca de 1.400 estudiantes en distintas etapas de estudio, desde la primaria hasta la educación media. El programa está asociado a once centros en el ámbito nacional, ubicados en los departamentos de La Paz, El Paraíso, Francisco Morazán y Olancho, entre otros.

La educación impartida en dichos centros es a distancia, ya que muchos de estos jóvenes viven en lugares remotos, donde es muy difícil el acceso al centro educativo, tanto que emplean entre tres y cinco horas para poder llegar a sus clases. Es por este motivo que se decidió fomentar en estos casos la educación a distancia.

Algunos de los jóvenes que obtienen sus títulos en los centros de Maestro en Casa se incorporan luego a las Casas Populorum para progresar en sus estudios. En estos últimos años se ha contado con el apoyo de Manos Unidas, que ha patrocinado talleres de acceso a estos jóvenes y, gracias a esta preparación, han podido ingresar en la universidad. La mayoría de ellos pertenecen a grupos étnicos y consiguen entrar porque, al aprobar el examen, están participando en las Casas Populorum. Son más de 150 los jóvenes que llegan a las diferentes casas de Acoes para prepararse en áreas como español y matemáticas. Esto es muy positivo, pues sus debilidades en estas materias son evidentes.

El propósito de Maestro en Casa es ofrecer una visión escolástica, es decir, dar amplitud para que las personas beneficiarias tengan una idea diferente del mundo, porque muchos nunca han salido de su aldea. Aquí se les muestran varios proyectos incluidos en Acoes para que conozcan realidades diferentes y entiendan el reto que tienen enfrente, que es ayudar a los demás.

Centros de desarrollo

Los centros de desarrollo brindan apoyo a niños y jóvenes que viven en zonas conflictivas y por esa razón se les ofrece estudiar en jornada contraria.

Estos centros, ubicados en las colonias más problemáticas de Tegucigalpa, siguen la política de alejar a los jóvenes de las maras y las pandillas para incluirlos en la sociedad de una manera más justa y digna.

Los centros de desarrollo atienden a unos 200 jóvenes y también funcionan como un espacio para la comunidad donde pueden recrearse y convivir. La jornada de la mañana se utilizan como centros de reforzamiento a alumnos que presentan problemas en las escuelas públicas. Además, atienden a 130 niños de preparatoria, a los que se ofrece una educación de calidad, la merienda y el almuerzo. Todo ello se financia con las ayudas de donantes de España, Francia y Canadá.

En los centros de desarrollo además se ofrece refuerzo escolar, seguimiento en los centros educativos, orientación personal, capacitaciones en actividades lúdicas, artes plásticas, serigrafía y música, y se inculcan hábitos de higiene y salud. Se apoya con material didáctico y el uniforme escolar. Los niños y niñas reciben un almuerzo por la mañana y otro por la tarde. Lo que se pretende es que la comunidad se sienta parte del proyecto, que se vea útil y descubra el gran potencial que tienen como personas, pues son capaces de transformar su propia vida y la de los demás.

Populorum Progressio

El proyecto Populorum Progressio (el nombre viene de una encíclica del papa Pablo VI: Populorum progressio, «Progreso de los pueblos») busca la promoción de la juventud por medio de la educación en su más alto nivel. Los candidatos se seleccionan exhaustivamente y se les ofrece alimentación, educación, vivienda y más.

El proyecto Populorum Progressio comienza en el 2000 como una forma de dar respuesta a la falta de educación y eliminar la exclusión social de la población joven —la más vulnerable— de las comunidades indígenas, que, por falta de recursos económicos y el difícil acceso a los centros educativos, perdieron la oportunidad de formarse académicamente. A través de esta iniciativa se les facilitan los medios para vivir y formarse integralmente.

Su permanencia en el proyecto se fundamenta en cuatro pilares:

Espiritualidad. Se fortalece la fe de los jóvenes a través de prácticas religiosas, como son las oraciones matutinas y vespertinas, los retiros espirituales y la eucaristía. Los jueves se realiza la Lectio Divina, que consiste en la meditación bíblica del evangelio del domingo. En esta actividad, se busca la relación de esta lectura con la realidad cotidiana. Se practica la asistencia social ayudando a las personas que lo necesitan, se fomentan los valores espirituales y se sigue el mensaje de Jesucristo, que es amor hacia todo, a la vida en su totalidad. Los jóvenes comienzan el día con una oración a las 5.30 de la mañana antes de empezar su jornada matutina de colaboración.

Esta labor es admirada y reconocida por el magisterio de la Iglesia católica. Algunos seminaristas desarrollan apostolados como forma de iniciación de la vida sacerdotal en el servicio.

Colaboración. La colaboración es uno de los pilares fundamentales. Se busca fortalecer el conocimiento a través del aprendizaje en temas de administración, gestión de proyectos, etcétera. Se trata de alcanzar un nivel profesional y eficaz en la entrega de las ayudas y aprovechar al máximo los recursos económicos, para que las ayudas internacionales se canalicen a la mayor cantidad de familias.

La orientación es continua, porque se busca que el joven aprenda dinámicas de liderazgo y manejo de personas. Los integrantes del proyecto en su mayoría son de edades comprendidas entre los dieciocho y los treinta años y la responsabilidad de administrar es muy exigente. Se siguen normas rigurosas para entregar las ayudas, fiscalizando a través de informes digitales y físicos para que se siga la legalidad del manejo económico y se realizan auditorías internas. Todo el gasto se justifica mensualmente.

Biblioteca de uno de los centros. (Fotografía de ACOES)

Cada joven sigue un proceso de seis meses de capacitación en áreas básicas como redacción de proyectos y su gestión y ejecución, y cursos de informática, entre otros. La colaboración es voluntaria, porque las personas que ejercen como maestros, gestores, etcétera, solo obtienen una mínima ayuda mensual. Un ejemplo es ver a una estudiante de pedagogía encargada del área administrativa, una imagen clara de la amplia colaboración e inclusión. La asociación lucha por la integración étnica y la multiculturalidad en el país y por ello la asistencia social es intensa en las comunidades y grupos indígenas más alejados de ayudas gubernamentales, donde Acoes está presente.

La organización se da en colaboración en las actividades de la casa, como en la vida religiosa. Los jóvenes son distribuidos en equipos de acuerdo al número de habitantes en la casa. Estos grupos organizan la oración de la mañana (a las 5.00) y la de la noche (a las 20.30). También forman equipos de trabajo para preparar sus alimentos.

Convivencia. Como los jóvenes vienen de distintas partes del país, deben adaptarse a las normas de la casa, en la que convivirán el tiempo que estimen conveniente los coordinadores generales del proyecto. El populorum, como se suele llamar a los jóvenes que habitan la casa, comparte con los demás miembros residencia, sala de estudios y laboratorio de informática. Por este motivo, los jóvenes deben mantener una buena convivencia. Esta es muy importante, ya que genera espíritu de confianza entre compañeros y eso facilita la interacción social cuando se desempeñan tareas de estudio o de colaboración. En la vida de un populorum, es necesario que exista la confianza en el grupo, ya que el estudiante ha dejado su familia y la parte psicológica afecta mucho. Los estudiantes deben entenderse unos a otros y aceptarse mutuamente, a pesar de la diversidad tanto física como cultural, que en ocasiones es abismal. Por lo tanto, debe haber una complementariedad para que se dé una convivencia sana y llena de aprendizaje.

No se discrimina a nadie por su forma de pensar y el joven es incluido en las decisiones que toman los miembros de la casa. Juntos comparten momentos, como ver una película todos los viernes, y ocasionalmente se organizan torneos deportivos, donde muchos sobresalen por su talento.

Estudio. El estudio es el motivo principal por el que estos jóvenes ingresan en el proyecto. Con los puntos anteriores, los jóvenes se fortalecen y se capacitan para enfrentar los retos que la sociedad les presenta. Se vuelven mejores personas y son capaces de ayudar a los demás mientras reciben ayuda de otros.

Estos jóvenes son de lugares remotos de la república, donde la educación es más inaccesible. La mayoría de ellos forman parte de grupos étnicos en los que se les hace sentir que pueden ayudar a sus pueblos o comunidades a través con su escolarización. Existen cuatro casas en diferentes departamentos y en Tegucigalpa y la periferia son otras diez con viviendas para hombres y mujeres. En desempeñan sus tareas diarias, ya que cuentan con salas de Internet y bibliotecas.

Ellos son los gestores de los otros proyectos que se mencionan a lo largo de este artículo. Se busca la excelencia en lo que se hace y por ello hay capacitaciones formativas en matemáticas, español, inglés, informática, religión y arte musical.

Los jóvenes del proyecto se forman a nivel universitario en áreas económicas, sociales y de salud. A nivel de educación media, destacan el bachillerato en salud comunitaria, informática y mecánica. Al finalizar su preparación académica, asumen responsabilidades en proyectos más complejos, que exigen mayor preparación académica y una intervención ética profesional.

Los pilares fundamentales del proyecto Populorum están orientados a cumplir el lema de la organización: «Aprendiendo a compartir». La única pretensión es formar personas que conozcan la realidad social del país y sean capaces de asumir responsablemente su compromiso con el desarrollo de sus comunidades y del país.

Centro de Capacitación Juvenil (CCJ)

El Centro de Capacitación Juvenil surge en 1996 como iniciativa del padre Patricio Larrosa en su búsqueda de llevar la educación a los barrios y colonias pobres de la capital. Son jóvenes que se integran en la vida social y son los protagonistas del cambio.

Estos jóvenes asisten al Centro de Capacitación Juvenil (CCJ) únicamente en horas laborables (de 7.00 a 12.00) y luego se integran en sus respectivos centros educativos (colegio o universidad). En el CCJ se sigue un horario estricto y los jóvenes deben registrar la hora de entrada y la de salida.

De lunes a viernes, asisten al CCJ para recibir capacitaciones y colaborar en los distintos proyectos. Entre otras materias, estudian matemáticas, inglés, español, informática y música. Como la vida espiritual es fundamental en el proyecto, los jueves meditan la palabra de Dios en la Lectio Divina —ya explicada más arriba— y los viernes asisten a misa, oficiada en las instalaciones de Acoes.

En el CCJ, los encargados de impartir las capacitaciones son los mismos jóvenes que ya han recibido un proceso de formación en la universidad o en el mismo proyecto. Esto permite que puedan poner al servicio de los demás sus conocimientos, haciendo honor al lema de Acoes: «Aprendiendo a compartir»

El CCJ cuenta con un aula de música, donde se pueden tocar diferentes instrumentos. Los músicos son jóvenes que han aprendido a tocar la guitarra o cualquier otro instrumento y luego enseñan a los demás.

Los jóvenes estudian una amplia diversidad de carreras, desde Psicología hasta Ingeniería en Sistemas.

Cada uno de ellos participa en la vida comunitaria e incluso se puede afirmar que son los referentes de sus respectivos barrios y colonias.

El proyecto cuenta con tres edificios, que funcionan como sede del proyecto. Los tres se encuentran en la colonia Monterrey de la ciudad de Tegucigalpa. En el comedor universitario, los jóvenes pueden almorzar antes de acudir a su respectiva universidad o colegio. En este punto hay que destacar que este comedor es de los pocos lugares donde hay alimento para muchas personas. Esto cubre necesidades, porque algunos no disponen del alimento necesario.

El ingreso per cápita en Honduras es de 20 dólares mensuales. Acoes desarrolla este proyecto para personas que realmente desean ayudar y buscan ser ayudadas. Las oportunidades son mínimas y por eso, al abrirse una posibilidad, llegan personas de varias partes de Tegucigalpa. Algunas de ellas incluso caminan dos horas y madrugan para llegar a la hora indicada. Impacta la motivación que despliegan en el día a día. Incluso hay casos de chicos que colaboran en el CCJ a pesar de tener opciones para trabajar en otro sitio con un salario elevado. Pero estos prefieren la satisfacción del deber cumplido, salir de su zona de comodidad y brindar ayuda a los demás. Estos jóvenes afirman que los llena ver superarse a la gente de los lugares más desprotegidos.

Proyectos de sensibilización

Los proyectos de sensibilización tienen el objetivo primordial de ayudar a madres solteras y personas de avanzada edad con la gestión de la comida, la ropa, el pago del alquiler y las medicinas. Muchas de las ayudas que se brinda a estas personas provienen de contenedores traídos de España y Canadá. Actualmente, incluye a unos 100 ancianos y unas 50 madres solteras, juntamente con sus familias. Los ancianos son atendidos en centros especiales creados específicamente para ellos, donde se les estimula con actividades como convivencias, charlas y celebraciones de cumpleaños.

Las madres solteras son atendidas directamente en sus casas, en las que el equipo de gestión realiza visitas domiciliarias. Así mejora la atención y conocen de cerca su situación de riesgo social, de forma que pueden brindar soluciones en lo que sea necesario.

Áreas de soporte

Control de recursos

En Acoes, para que todos los proyectos funcionen de la mejor manera posible, se monitorean mediante una auditoría interna. Esta se encarga de fiscalizar los gastos realizados en cada proyecto. De esta forma, es mayor la credibilidad ante los donantes y se justifica que puedan seguir gestionando los proyectos sin dificultades.

En cada proyecto hay un auditor que lleva el control de los gastos. Los encargados de proyectos presentan avances de los gastos justificados con facturas y se usa Excel para monitorear las órdenes de pago de cada uno de los proyectos. De este modo, si un donante que, por ejemplo, quiere financiar un centro concreto de un departamento determinado desea verificar el destino de su dinero, se le puede justificar adecuadamente.

Hace un año, Acoes fue premiada como la ONG de mayor transparencia en el país. El premio lo concedió el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) por la transparencia en el manejo de fondos internacionales.

Cada proyecto cuenta con un coordinador y un administrador, y ambos presentan a su fiscal un informe mensual narrativo y económico para justificar los gastos realizados.

La administración general del proyecto también es una parte clave. Esta se encarga de administrar las donaciones de todo el proyecto a través de una cuenta general. Cada proyecto también dispone de una cuenta particular, donde mensualmente recibe donaciones. El trabajo de los administradores y coordinadores es supervisar el movimiento de estas cuentas para que las donaciones se empleen de manera responsable en las obras sociales a las que están destinadas. Los administradores revisan minuciosamente las órdenes de pago y verifican que el beneficiario realmente necesita lo solicitado. Hay que asegurar que el dinero llega adonde tiene que llegar, a los lugares donde se requiere esa ayuda, porque no se cuenta con bonanzas económicas, la eficacia debe ser constate. La inversión en educación es muy costosa y el ahorro es fundamental. En los centros infantiles, las escuelas y todos los proyectos en general, se inculca esta cultura de maximizar los recursos.

La parte administrativa es fundamental y la integran personas cualificadas que, por regla general, llevan mucho tiempo en el proyecto, porque la confianza en ellas es básica.

Centro de desarrollo. Escuelita San Cristóbal. (Fotografía de ACOES)

Proyecto de mantenimiento

Para que todo funcione con normalidad, Acoes cuenta con el proyecto de mantenimiento. De él se desprenden otros proyectos de apoyo, como productividad e informática.

Productividad

Hay cuatro fincas de producción aptas para el cultivo y la crianza de animales. Se cultiva maíz, café, plátano, yuca… y se crían gallinas y cerdos. La producción va destinada al consumo de los centros infantiles y las populorum, de forma que se disminuye el gasto general. Se busca que en un futuro estas fincas sean autosostenibles. Algunas de ellas albergan el propósito de convertirse en granjas escuela donde los niños puedan aprender a cultivar el campo e integrarse en aprendizajes escolares; algo así como «aprender haciendo».

Las fincas son un área muy importante, ya que la mayoría funcionan como casas populorum en las que la colaboración de los jóvenes es en el campo.

Informática

En lo que se refiere a informática, este proyecto busca brindar un amplio conocimiento con capacitaciones para los jóvenes en la rama de la computación y, al mismo tiempo, mantener y reparar el equipo informático que se utiliza en los espacios de colaboración y las casas populorum. Los mismos chicos que estudian computación instalan y mantienen el material informático de los proyectos.

Acoes cuenta con un equipo capacitado para el mantenimiento de los edificios e instalaciones. Son jóvenes formados por el proyecto —algunos estudian electricidad, mecánica o soldadura—que analizan los problemas de mantenimiento y les buscan solución.

En esta ardua labor es necesario adoptar medidas de protección. Algunos campos, como la electricidad, requieren un conocimiento previo. Los jóvenes de este proyecto tienen vocación y trabajan muy bien. Se les informa de las necesidades materiales de las instalaciones para que busquen los mejores precios de los materiales, lo que beneficia al conjunto.

Seguimiento de Proyectos

Aquí es donde se concede dinero para el inicio o seguimiento de los distintos proyectos sociales en los que interviene la asociación. Un porcentaje alto se destina a la infraestructura y su funcionamiento. Se contrata personal calificado para dar forma a las diferentes instalaciones.

En este terreno, la gestión es primordial. Personas con capacidad gestora allegadas al proyecto —más que todo españolas y hondureñas que quieren apoyar— dedican parte de su tiempo a colaborar en esta área. Brindan sus capacidades en beneficio de muchos buscando ayudas internacionales —principalmente en España— y redactando proyectos —en su mayor parte aprobados por financiadores individuales.

Gracias a la credibilidad que ha logrado Acoes con su buena gestión, se logran muchas subvenciones que permiten extender la asociación a más lugares del país y que mucha más gente se beneficie.

En España, algunos ayuntamientos que conocen la actividad de Acoes, decidieron ayudar o financiar la construcción de colegios, centros infantiles y otros edificios. Seguimiento de Proyectos gestiona que las cantidades asignadas a los diferentes proyectos cumplan ese fin de forma eficaz.

Muchos jóvenes de los Centros de Capacitación Juvenil o de los Populorum han gestionado proyectos para su comunidad, que se han cumplido de forma óptima. Estos jóvenes han detectado una necesidad y le han buscado solución. Incluso se han construido viviendas para personas de grupos étnicos que desean un lugar digno donde vivir. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estableció lazos con Acoes y ayuda en la repartición de alimentos necesarios para el desarrollo de los infantes, como huevos, verduras y leche. Esta misma área de seguimiento lo gestiona y los jóvenes se encargan de repartir los productos donados por los diferentes centros de todo el país. La labor es meticulosa, ya que deben justificarse las entregas con la firma de los beneficiarios. El PMA es muy exigente en su trabajo y pide que se le entregue el menú de los centros favorecidos para comprobar cómo se sirve a los niños el alimento.

Nous Cims es una fundación privada de Catalunya (España) que también está integrada en el Seguimiento de Proyectos. Esta fundación decidió ayudar económicamente a Acoes y desde entonces trabaja con el área educativa. Su labor es muy gratificante, porque ayuda a comprar los libros de los jóvenes CCJ y Populorum, y proporciona una partida para adquirir el combustible de los diferentes vehículos. Esto supone un alivio muy grande, pues la asociación puede destinar el dinero que ahorra a nuevos proyectos. Además, Nous Cims costea las matrículas de más de 300 jóvenes universitarios.

En Honduras la sanidad se mantiene en déficit. Por este motivo, se han instalado, también como seguimiento, proyectos sanitarios. Una clínica es la sede principal, la escuela Santa Teresa de Jesús, que sirve como centro de acopio para las demás escuelas.

Esto viene a proporcionar una mejor atención médica a las personas que están marginadas o casi nunca son atendidas por los hospitales públicos del país. Las clínicas tienen la particularidad de ser de las pocas que se encuentran en una escuela y las personas de la zona pueden acceder a ellas sin importar si sus hijos estudian en esa escuela o no. Esto es un claro ejemplo de inclusión médica.

Médicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga (UMA) aprovechan estos espacios para las evaluaciones médicas necesarias. El enfoque principal es atender a los mismos niños de las escuelas.

En la zona de la nueva capital, la gente se ve afectada por diversas enfermedades tropicales y no reciben atención médica, ya que la secretaría de salud no logra cubrir esa necesidad. La clínica, en cambio, presta esa ayuda tan necesaria e incluso ofrece consulta y medicamentos.

Para mejorar las infraestructuras con nuevos edificios en las escuelas, los centros infantiles, los centros de desarrollo y las casas populorum, se emprenden obras que gestiona cada proyecto. El seguimiento de los proyectos y su ejecución son realizados por jóvenes que se dedican a gestionar y a contratar al personal que se encargará de ejecutar la obra.

Actualmente, se cuenta con 17 centros para niños, 4 escuelas, 14 casas populorum y 1 centro de capacitación que se utiliza como Centro de Capacitación Juvenil (CCJ). Este proyecto consiste en dar un apoyo global y mantener un constante monitoreo de todos los proyectos que Acoes gestiona. También se desarrollan proyectos para el mejoramiento de viviendas en áreas rurales, el abastecimiento de agua potable y la construcción de casas o guarderías infantiles.